LA LEYENDA DEL MONTE SAINT-MICHEL

06.10.2020

Henry René Albert Guy de Maupassant (Dieppe, 5 de agosto de 1850 - París, 6 de julio de 1893) fue un escritor francés. Maupassant es, junto a Flaubert, el gran escritor francés del siglo XIX. El portentoso talento de Maupassant encontró su forma ideal en el cuento, género que consolidó, renovó y en el que no tiene rival. Está considerado el maestro del relato breve francés decimonónico.

El Monte Saint-Michel es un municipio francés situado en la región de Baja Normandía. Su arquitectura y su emplazamiento lo han convertido en el tercer lugar turístico más visitado de Francia (por detrás de la torre Eiffel y del castillo de Versalles) con cerca de 3,5 millones de visitantes cada año. Conocido como la « Maravilla del occidente », está clasificado en el Patrimonio Mundial de la Unesco.

La Historia del Monte se remonta a las tribus celtas, allí se entregaban a los cultos druídicos en lo que entonces era llamado Mont Tombe o Tumba de Blenus (Dios galo del sol) donde existía un gran megalito. Los romanos lo llamaron Puerto Hércules. Con la llegada del cristianismo, el islote siguió dedicándose al culto.

El obispo de Avranches, Aubert, habría fundado un santuario en 708 después de 3 apariciones sucesivas del arcángel San Miguel. Tras consagrar el santuario en 709, la iglesia no dejo de atraer curiosos y peregrinos del mundo entero. En lo más alto se erige una figura del arcángel.

El Mont Saint Michel era uno de los tres lugares sagrados en Europa para los peregrinos del medievo, junto a Roma y Santiago de Compostela.

Destacan las enormes diferencias que presenta entre la marea baja y la marea alta (hasta 15 metros en periodo de marea viva). El fenómeno de las mareas se repite dos veces diariamente, dejando a la ciudadela y su Abadía unida a tierra solamente por su carretera.

El mar se retira a gran velocidad en una decena de kilómetros pero regresa con la misma velocidad. La expresión francesa que lo define es «qu'elle revient à la vitesse d'un cheval au galop» (vuelve a la velocidad de un caballo al galope).

Con cada subida del mar, las campanas del Monte, avisan con suficiente antelación. Antaño muchas fueron las vidas de peregrinos que se cobraron la marea y las arenas movedizas. (Sí, hay arenas movedizas en los alrededores)

A día de hoy, el Monte Saint-Michel sólo queda rodeado por las aguas en las grandes mareas de equinoccio, es decir, cincuenta y tres días cada año, tan solo durante unas horas. Para devolverle su estado original, en 2005 comenzaron obras de rehabilitación de la bahía que permitirían que el Monte Saint-Michel vuelva a ser una isla en 2015. (cuentosdelmundo.wordpress.com)

A partir del los 10 años